Si te estás adentrando en Starfield por primera vez, prepárate para una aventura espacial a lo grande. Hablamos de cientos de planetas, innumerables misiones, naves totalmente personalizables y una exploración que nunca termina. Al principio puede resultar abrumador, pero eso es completamente normal, y precisamente para eso está esta guía. Tanto si juegas en PC como si te lanzas a la aventura en PS5, estos consejos te ayudarán a orientarte y a disfrutar de verdad del viaje.
Desde el principio, el juego no se anda con rodeos para guiarte paso a paso. Es posible que te preguntes adónde ir, qué recoger o cómo mantener tu nave en funcionamiento. Pero en eso consiste precisamente el juego. A medida que sigas jugando, las cosas irán aclarándose poco a poco. Descubrirás cómo viajar entre planetas, cuándo mejorar tus habilidades y cómo tomar decisiones más acertadas por el camino. Tómate un respiro, sigue explorando y no tengas miedo de cometer errores: a menudo son el origen de los mejores momentos.
Una de las mejores cosas que puedes hacer al principio es, sencillamente, tomártelo con calma. Starfield te ofrece más de 1000 planetas que explorar, cada uno con sus propios entornos y secretos ocultos. En lugar de ir a toda velocidad por las misiones en piloto automático, tómate tu tiempo para explorar los planetas, hablar con los personajes no jugables y descubrir lugares fuera de los circuitos habituales. Aquí, la exploración no es una actividad secundaria: es el objetivo principal.
Al empezar, elegirás un trasfondo y un conjunto de rasgos. Estas elecciones te proporcionan habilidades iniciales y definen el tipo de jugador que serás. Si te gusta el combate, el trasfondo «Soldado» es una buena elección. Si prefieres salir airoso de las situaciones con la palabra, el trasfondo «Diplomático» se adapta bien a ese estilo. Los exploradores que quieran centrarse en el aspecto de descubrimiento del juego también tienen su propia opción adecuada. No hay una respuesta incorrecta, pero elegir algo que se adapte a tu forma de jugar hará que las primeras horas te resulten mucho más naturales.
El sistema de habilidades de Starfield se divide en cinco ramas: Física, Social, Combate, Ciencia y Tecnología. Es tentador intentar desbloquearlo todo de una vez, pero sacarás más partido al juego si te centras en unas pocas desde el principio. Entrenamiento con propulsores, Persuasión y Balística son tres de las habilidades más útiles a corto plazo a las que debes dar prioridad: te facilitarán tanto las situaciones de combate como las conversaciones antes de que hayas avanzado lo suficiente en el juego como para tener muchas otras opciones.
El escáner es una de esas herramientas que pasan fácilmente desapercibidas, pero que marcan una gran diferencia. Te ayuda a encontrar recursos, localizar enemigos y descubrir puntos de interés que, de otro modo, no aparecerían en tu mapa. Además, te permite ganar créditos al escanear la fauna y la flora de los nuevos planetas, una fuente de ingresos sorprendentemente fiable al principio del juego que muchos principiantes pasan por alto por completo.
Tu inventario se llena más rápido de lo que imaginas. Armas, recursos, armaduras... todo ello suma peso, y llevar demasiado te ralentiza y agota tu resistencia. La solución es sencilla: guarda lo que no necesites en tu nave, entrega los objetos sobrantes a tus compañeros y vende la chatarra con regularidad. Si adquieres este hábito desde el principio, te ahorrarás muchas frustraciones más adelante.
Vale la pena seguir la historia principal, pero es en las misiones secundarias donde Starfield realmente despliega todo su potencial. Están bien escritas, a menudo dan lugar a momentos de juego de rol muy interesantes y son una de las mejores formas de ganar créditos, subir de nivel más rápido y encontrar equipo que no encontrarás en la ruta principal. No te las saltes.
Tu nave es tu base de operaciones, tu medio de transporte y tu salvavidas en combate. Puedes comprar naves, robarlas y personalizar casi todo lo que tienen. En cuanto a las mejoras, da prioridad al espacio de almacenamiento —lo necesitarás— y céntrate en las armas una vez que te sientas cómodo con el manejo del combate espacial.
El combate espacial utiliza un sistema de energía que distribuye los recursos entre las armas, los escudos y los motores. La clave está en aprender a redirigir la energía según la situación. Si estás recibiendo un fuego intenso, destina la energía a los escudos. Cuando estés en condiciones de pasar a la ofensiva, redirígela a las armas. Suena sencillo, pero familiarizarse con ese equilibrio desde el principio hace que los enfrentamientos espaciales sean mucho menos estresantes.
Los puestos avanzados son, en esencia, tu base espacial: un lugar donde extraer recursos, almacenar objetos y fabricar equipo de forma pasiva con el paso del tiempo. Montar uno desde el principio no es muy emocionante, pero merece la pena. Te ahorra tiempo a la hora de buscar materiales, te sirve de centro de fabricación y te proporciona un flujo constante de recursos que se vuelve cada vez más valioso a medida que avanzas.
El combate no siempre es la mejor opción, ni la única. La persuasión es una herramienta realmente poderosa en Starfield: puede ayudarte a evitar las peleas por completo, desbloquear ramificaciones de diálogo ocultas y, a veces, conseguir mejores recompensas que las que obtendrías si te lanzaras a la batalla a lo loco. Si has invertido en la habilidad de Persuasión desde el principio, aprovéchala.
No tienes por qué hacerlo todo solo. Los compañeros pueden luchar a tu lado, llevar objetos adicionales cuando se te llene el inventario e incluso ayudarte en las conversaciones. Algunos tienen habilidades únicas que se adaptan a estilos de juego concretos. Tómate tu tiempo para conocerlos: son más útiles de lo que parecen a primera vista.
Puede parecer obvio, pero vale la pena decirlo claramente: guarda a menudo. Peleas inesperadas, una opción de diálogo que sale mal, algún fallo técnico ocasional... Las cosas pueden torcerse rápidamente, y las partidas guardadas manualmente son tu red de seguridad. No confíes únicamente en las partidas guardadas automáticamente cuando estés probando algo nuevo.
Lo mejor de Starfield es la libertad que te ofrece. Puedes ser un pirata, un comerciante, un diplomático o un explorador incansable; a veces, todo ello en una misma sesión. Aunque sigas una guía, no tengas miedo de salirte del guion y probar cosas a tu manera. Ahí es donde el juego cobra vida de verdad.
Al principio puede parecer abrumador, pero una vez que te haces con lo básico, Starfield se convierte en algo realmente especial. Tómate tu tiempo, explora todo y juega a tu manera. Ese es el verdadero secreto para sacarle el máximo partido.
En un momento estás luchando contra piratas y, al siguiente, descubriendo vida extraterrestre en un planeta que nadie ha visitado antes. No te preocupes por jugar a la perfección: simplemente utiliza estos consejos como punto de partida y deja que el caos del espacio se encargue del resto. Cada decisión que tomes tiene un efecto dominó, y los contratiempos suelen ser tan memorables como las victorias. Sigue explorando, sigue aprendiendo y descubre adónde te lleva el universo.